Opinión

ESTADOS UNIDOS Y LAS PANDEMIAS

Se ha vuelto común observar en los medios de comunicación masivos, como el presidente Donald Trump amenaza con sanciones económicas a China por la “propagación del Covid-19”, a la vez que reduce el aporte que Estados Unidos da la Organización Mundial de la Salud por considerarla un ente ineficiente. Este tipo de actos son totalmente reprochables, ya que no se puede culpar a un país sin pruebas científicas y mucho menos desprestigiar una organización por no ceder a caprichos políticos.

Ante tanta desinformación mediática y desconocimiento de la historia, me propuse escribir un poco sobre las pandemias que han surgido en suelo estadounidense y por las cuales nadie se ha atrevido a pensar en una sanción económica o militar. La idea es que el lector se informe y saque sus propias conclusiones.

GRIPE ESPAÑOLA

La pandemia de gripe de 1918, también conocida como gripe española, fue una pandemia causada por un brote del virus Influenza A del subtipo H1N1. A diferencia de otras epidemias de gripe que afectan principalmente a niños y ancianos, sus víctimas fueron también jóvenes y adultos saludables, y animales, entre ellos perros y gatos. Se considera la pandemia más devastadora de la historia humana, ya que en solo un año mató 50 millones de personas. ​

La enfermedad fue reportada por primera vez el 4 de marzo de 1918, en Fort Riley (Kansas, Estados Unidos) aunque ya en el otoño de 1917 se había producido una primera oleada en al menos catorce campamentos militares. Tradicionalmente se ha localizado al paciente 0 en Estados Unidos, concretamente, en el Condado de Haskell, en abril de 1918, y en algún momento del verano de ese mismo año este virus sufrió una mutación o grupo de mutaciones que lo transformó en un agente infeccioso letal. El primer caso confirmado de la mutación se dio el 22 de agosto de 1918 en Brest, el puerto francés por el que entraba la mitad de las tropas estadounidenses aliadas en la Primera Guerra Mundial.

Recibió el nombre de gripe española porque la pandemia ocupó una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que no estaba involucrada en la guerra y por tanto no se censuró la información sobre la enfermedad. A pesar de no ser el epicentro, España fue uno de los más afectados con 8 millones de personas infectadas y 300.000 fallecidos.

Fiebre elevada, dolor de oídos, cansancio corporal, diarreas y vómitos ocasionales eran los síntomas propios de esta enfermedad. La mayoría de las personas que murieron durante la pandemia sucumbieron a una neumonía bacteriana secundaria, ya que no había antibióticos disponibles.

Al no haber protocolos sanitarios que seguir los pacientes se agolpaban en espacios reducidos y sin ventilación y los cuerpos en las morgues y los cementerios. Por aquel entonces se haría popular la máscara de tela y gasa con las que la población se sentía más tranquila, aunque fueran del todo inútiles.

En el verano de 1920 el virus desapareció tal y como había llegado.

SIDA

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un lentivirus (un género de la familia retrovirus) que causa la infección por VIH1​ y con el tiempo el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida).

Como otros agentes causantes de enfermedades infecciosas emergentes, el VIH pasó a los seres humanos por zoonosis, es decir por transmisión desde otras especies. Se trata del virus de la inmunodeficiencia de los simios (Simian immunodeficiency virus, SIV), del que se conocen diversas cepas que se transmiten por vía sexual.

La era del sida empezó oficialmente el 5 de junio de 1981, cuando los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) —Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos— convocaron una conferencia de prensa donde describieron cinco casos de neumonía por Pneumocystis carinii en Los Ángeles. Al mes siguiente se constataron varios casos de sarcoma de Kaposi, un tipo de cáncer de piel. Las primeras constataciones de estos casos fueron realizadas por el doctor Michael Gottlieb de San Francisco.

Inicialmente se observó un grupo de casos semejantes en los que estaban implicados varones homosexuales y donde aparecían a la vez infección por citomegalovirus y candidiasis. Se pensó primero que la causa debía estar ligada a prácticas comunes entre la población homosexual masculina.

Pronto empezaron a aparecer casos que afectaban a varones o mujeres heterosexuales usuarios de drogas intravenosas, así como a sus hijos; también entre pacientes no homosexuales ni bisexuales y con hábitos saludables que habían recibido transfusiones de sangre entera o de productos sanguíneos por su condición de hemofílicos. Pronto se pensó, por criterios básicamente epidemiológicos, que la causa debía ser un agente infeccioso que se transmitía de forma semejante a como lo hace el virus de la hepatitis B.

En 1985 se desarrolló técnica ELISA que permite conocer el alcance del virus y se descubrió un nuevo retrovirus en dos pacientes con SIDA, procedentes de Guinea-Bisáu y las Islas de Cabo Verde, diferente al VIH. Fue entonces cuando campo de estudio se traslada a África Occidental a investigar donde se llevó a cabo estudios en trabajadoras del sexo senegalesas con lo que se logró identificar un virus diferente al VIH inicial pero similar al descubierto en los dos pacientes de Guinea-Bisáu y las Islas de Cabo Verde, el VIH-2.

Sobre la base de estudios genéticos, se ha determinado que el VIH es una mutación del VIS que se transmitió a los humanos entre 1910 y 1930, en el centro-oeste de África. Desde su descubrimiento el sida ha causado un estimado de 39 millones muertes en todo el mundo.

GRIPE PORCINA

El 5 de febrero de 1976, un soldado recluta en Fort Dix manifestó sentirse agotado y débil. Murió al día siguiente y cuatro de sus compañeros tuvieron que ser hospitalizados. Dos semanas luego de su muerte, las autoridades de salud anunciaron que la causa de muerte fue un virus de gripe porcina, y que esa cepa específica parecía estar estrechamente relacionada con la cepa involucrada en la pandemia de gripe de 1918. El departamento de salud pública decidió tomar medidas para evitar otra pandemia de iguales proporciones, y se le notificó al presidente Gerald Ford que debía hacer que cada ciudadano de los Estados Unidos recibiera la vacuna contra la enfermedad. Aunque el programa de vacunación estuvo plagado de problemas de relaciones públicas y todo tipo de retrasos, logró vacunarse, hasta el momento de su cancelación, a un 24% de la población.

En septiembre de 1988, un virus de gripe porcina mató a una mujer en Wisconsin, Estados Unidos, para posteriormente infectar a varios cientos de personas. Barbara Ann Wieners, mujer embarazada de 32 años, tenía 8 meses de gestación cuando ella y su esposo Ed se enfermaron tras visitar una granja de cerdos en la feria del condado de Walworth. Barbara murió ocho días después, aunque los médicos lograron inducirle parto y lograron salvar a su pequeña hija antes de morir. Su esposo se recuperó satisfactoriamente.

Entre 2005 y 2007, el Centro para el Control de Enfermedades (Atlanta, Estados Unidos) reportó 5 casos de gripe porcina.

La pandemia de gripe de 2009-20105​ fue causada por una variante del Influenzavirus A (subtipo H1N1). Las denominaciones gripe A (H1N1), usadas por numerosos medios de comunicación, pueden dar lugar a confusiones, ya que ha habido otras pandemias de gripe A (H1N1) en épocas pasadas. Esta nueva cepa viral es conocida como gripe porcina (nombre dado inicialmente), gripe norteamericana (propuesto por la Organización Mundial de la Salud Animal) y nueva gripe (propuesto por la Unión Europea), nombres que han sido objeto de diversas controversias. El 30 de abril de 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió denominarla gripe A (H1N1).

Este brote se hizo público el 22 de abril​ cuando el diario mexicano Reforma alertó sobre los casos ocurridos en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.

El primer caso en 2009 se detectó el 28 de marzo, esto de acuerdo con la conferencia de prensa del 23 de abril de 2009 de la Doctora Nancy Cox.

En mensaje televisado del presidente de México Felipe Calderón del 29 de abril, se confirmó al público la situación.

Inicialmente fueron afectadas tres áreas diferentes de México (Distrito Federal, Estado de México y San Luis Potosí) y Estados Unidos (estados de Texas y California), ​ afectando a una población joven y sana. El 25 de abril se confirman casos en el estado de Nueva York y Kansas. El 27 de abril, la nueva cepa fue confirmada en Ohio, Canadá, España y Reino Unido, y el 28 de abril se confirmaron tres casos en Nueva Zelanda​ y uno más en Israel.

Inicialmente todos los decesos a causa del virus se produjeron en México​ hasta el 29 de abril, en que un niño mexicano de 23 meses falleció en Estados Unidos tras acudir allí para su tratamiento. El número creciente de casos alrededor del mundo y la expansión de decesos por gripe porcina fuera de las fronteras mexicanas hizo que la OMS elevara nuevamente (el 29 de abril) el nivel de 4 a 5, que significa “pandemia inminente”. El 11 de junio de 2009, la OMS declaró que ya era pandemia, el nivel 6 y que el virus se contagiaba persona-persona en varias regiones del mundo, algo que no indica mayor gravedad en su virulencia.

El 10 de agosto de 2010 la OMS anunció el fin de la pandemia, 14 meses después y luego de haberle dado la vuelta al mundo. La pandemia tuvo una mortalidad baja, en contraste con su amplia distribución, dejando tras de sí unas 19.000 víctimas. Por su parte, los Estados Unidos estimaron que entre 151.700 a 575.400 personas en todo el mundo murieron a causa de la infección por el virus durante el primer año que circuló el virus.

FUENTES:
https://www.who.int/es
www.gacetamedica.com
www.bbc.com
www.wikipedia.com


Opinión:

Jesús González

Historiador (UIS)
Administrador Financiero (UDI)
Miembro de la Asociación Colombiana de Historiadores (ASOCOLHISTORIA)
Miembro de Texas State Historical Asociation (TSHA)