Opinión

COLEGIO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

El 7 de mayo de 1934 llegaron cuatro religiosas Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena. Las misioneras antes citadas, fueron pedidas por el Padre Prefecto Toro para establecer una casa de misioneras, que ellas llaman “ambulancia”, para visitar a las familias necesitadas y para que se encargaran de los colegios oficiales de niñas la ciudad.

Sin embargo, hubo inconvenientes para su venida de parte de algunos habitantes. Monseñor pregunto al Director de Educación de Santander, Pablo Emilio Jurado si nombraría Hermanas Religiosas para las escuelas de niñas de la ciudad, y ante la respuesta afirmativa y gustosa, trató con la Madre Laura el asunto, prometiéndole estas cuatro Hermanas graduadas y escalafonadas según las exigencias del Director de Educación. Pero, una vez que llegaron, resulto que no era posible el nombramiento. Debido a que algunos liberales, empleados del municipio; entre ellos Musa Turbay, al saber que se trataba de traer religiosas, hicieron viaje a Bucaramanga y le notificaron al señor Jurado que ellos no toleraban que las religiosas se encargaran del colegio de niñas.

Pese a todo insistió Monseñor Toro en fundar su colegio con las cuatro Hermanas, el edificio de la institución educativa quedaría conjunto a la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús. Los planos fueron elaborados por el austriaco Ludwing C. Frisch, adaptados y ejecutados por su coterráneo Rudolf Gottfried Knepper.

Vista lateral de la fachada. Registro Municipal. 1939.

Mientras se hacía realidad esta obra, las Hermanas se establecieron en unos destartalados aposentos del viejo Teatro Santander donde recibieron buen número de niñas. La incomodidad las hizo conseguir una casa que era de propiedad de la Tropical Oil Company, cerca de la actual Plaza de Mercado Central,  hasta que se encontró un salón más grande.

Las ayudas económicas provenían de personas destacadas de la ciudad, de la Tropical Oil Company y del Padre Luis R. David.

Para 1936, se terminó el colegio dando albergue a ocho hermanas y estudios a ochenta niñas. La obra tuvo un costo de $15.000 pesos.

La Reverenda Hermana contempla emocionada el cheque que le acaba de entregar, en nombre de la compañía,  Federico Wellington. Revista La Antorcha.1957.

El fin del colegio era proporcionar a las alumnas una educación sólidamente cristiana, instrucción los más completa posible y conocimientos para la vida practica, formando así a las jóvenes para ser matronas, sostén de la Religión Católica, alegría del hogar y honor de la sociedad.

La primera Superiora fue la Madre María Magdalena y la Directora del colegio la Hermana María de la Madre de Dios. Pronto llegaron a ocho las religiosas: cuatro para el colegio, dos para los oficios domésticos y dos para la ambulancia.

El colegio tuvo como nombre Inmaculada Concepción y se construyó en los predios de la parroquia con frente a la calle 51.

Reinado en el Colegio Femenino de Comercio. Revista La Antorcha. 1957.

Cuando las Hermanas Lauras se retiraron a principios de los años 60´s el primer Obispo de Barrancabermeja, Monseñor Bernardo Arango, invitó a las Hermanas de Cristo Rey a quedarse en el Puerto Petrolero. Observando que el Colegio Femenino de Comercio, tenía la Escuela Normal como una modalidad de grado de bachillerato, surgió la necesidad de construir una nueva sede para las futuras maestras. Y de esta manera, la Diócesis de Barrancabermeja les arrendó el edificio, que inició como Escuela Normal de Señoritas en 1966.

En ese año se graduaría la primera promoción de normalistas de la ciudad. Y  se continuó haciendo lo mismo hasta 1999, cuando la institución educativa se trasladó con nuevo edificio a la zona escolar sobre la carrera 28, con el nombre de Escuela Normal Superior Cristo Rey.

El edificio del colegio sirvió más tarde de refugio de desplazados del Opón por tres años que al retirarse, saquearon sus instalaciones. Monseñor Prieto lo vendió a la Alcaldía de Barrancabermeja en el 2006 y desde aquel entonces se encuentra desocupado.

Vista interna de la antigua Normal de Señoritas.2013.

Si bien es cierto, que el Concejo Distrital ha expresado su interés en convertir este edificio en su sede, la Alcaldía Distrital, viene divagando sobre otras posibilidades que ya completan 14 años de abandono total.

Los barranqueños esperamos que para 2022, cuando se cumplen los 100 años de la ciudad, podamos recuperar este bien de interés cultural para el disfrute de las generaciones venideras.

FUENTES

BRICEÑO JÁUREGUI, Manuel. Los Jesuitas en el Magdalena Medio. Historia de una Misión. Bogotá D.C: Editorial Kelly, 1984.

GONZÀLEZ TORRES, Jesùs Antonio. Patrimonio material de Barrancabermeja. Bucaramanga. SIC editorial, 2013.


Opinión:

Jesús González

Historiador (UIS)
Administrador Financiero (UDI)
Miembro de la Asociación Colombiana de Historiadores (ASOCOLHISTORIA)
Miembro de Texas State Historical Association (TSHA)