Opinión

HOTEL PIPATÓN

El terreno donde actualmente se encuentra el Hotel Pipatón, reviste una gran importancia histórica ya que en esa barranca parece ser el lugar, donde los españoles fundaron su Real en el siglo XVI.

Mapa del río Magdalena desde su desembocadura hasta más arriba de la ciudad de Mariquita. 1601. Cortesía: Rafael Velásquez.

En 1536, el Gobernador de Santa Marta, Pedro Fernández de Lugo, tenía como intención realizar el anhelo de Rodrigo de Bastidas, descubrir el nacimiento del río Magdalena sin reparar en costos ni esfuerzos.

Gonzalo Jiménez de Quesada fue nombrado General y escogido por el Gobernador para salir al frente de esta expedición, otorgándole amplios poderes y facultades para escoger sus propios compañeros.

El 6 de abril de 1536 partió la expedición, que llevaba bajo sus órdenes a 700 infantes, 80 caballeros por la vía terrestre y 5 embarcaciones. Todos ellos eran expertos capitanes, excelentes marineros y afamados guerreros curtidos en la guerra de España contra los moros.

Al iniciar esta travesía encontraron difícil el andar por tierras pantanosas, los asaltos repentinos de los indígenas y los voraces ataques de fieras e insectos.

Todo esto lo soportaban sólo por la perspectiva de encontrar un territorio abundante en riquezas, lo cual aliviaba sus penurias y les hacía seguir en su obstinado empeño.

Después de haber vencido mil dificultades, en octubre de 1536, la expedición fluvial divisó a lo lejos unas “Barranchas Vermexas“, ubicadas a los 7° 04´ de Latitud Norte 73° 52´ de Longitud Oeste.

Horacio Rodríguez Plata, en su libro La Inmigración Alemana al Estado Soberano de Santander en el Siglo XIX, trae una cita de don Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, de su Historia General V Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano, que dice:

“Dos de los compañeros de Quesada testificaron que una jornada delante del pueblo de Latora hay una fuente de betún que es un pozo y que hierve y corre fuera de la tierra, y está entrando por la montaña, al pie de la sierra, y es grande cantidad y espeso licor. Y los indios tráenlo a sus casas y úntanse con ese betún porque le hallan bueno para quitar el cansancio y fortalecer las piernas: y de ese licor negro y de olor de pez y peor, sírvense de ello los cristianos para brear sus bergantines”.

Toda la zona de Latocca fue abandonada por los españoles, debido a las agrestes condiciones climáticas y a la ferocidad de los indígenas Yareguíes.

Solo hasta después de la Independencia a finales del siglo XIX, con el llamado proyecto liberal de apertura de caminos hacia el río Magdalena (principal vía de comunicación entre la Costa Atlántica y el interior de la República) se busca la colonización del valle del Magdalena Medio.

Por Barrancabermeja salieron las quinas de Manuel Cortissoz y el caucho de Geo Von Lengerke en 1870.

Con el “descubrimiento” del petróleo a principios del siglo XX por parte de José Joaquín Bohórquez y de la posterior apropiación del proyecto extractivo por parte de Roberto De Mares, Barrancabermeja crece en importancia para el país y el exterior.

Roberto de Mares obtiene una Concesión para explotar los pozos petroleros en El Centro en 1913. Sin embargo, él no tenía el dinero ni la experticia para realizar dichos trabajos y en 1916, les vende los derechos de la Concesión a capitalistas estadounidenses asociados en la Tropical Oil Company y se inician en firme las labores relacionadas con la explotación del petróleo.

6 años de presencia estadounidense en suelo santandereano, Barrancabermeja es proclamada como municipio en abril de 1922.

Cinema Santander. 1924.
Cortesía: Óscar Castilla.

Para ese entonces, en la zona funcionaba el Cinema Santander o “Salón Estrella”. Que fue uno de los primeros cines en Colombia.

Lastimosamente en 1925 hubo un incendio que acabo con varias cuadras en su totalidad.

En 1930 asume la presidencia Enrique Olaya Herrera, quien estimulo la educación pública, la construcción de ferrocarriles  y carreteras. De igual manera, sanciono La Ley 86 de 1931 que creaba el Servicio Oficial de Turismo.

Para el cuatrienio de 1934 a 1938 asume la presidencia Alfonso López Pumarejo, quien en 1936 reformó parcial, pero contundentemente, la constitución de 1886, dando paso a una nueva concepción del Estado, para lo cual contó con el liderazgo de su ministro de Gobierno Darío Echandía, quien como vocero del gobierno fue el gran protagonista en el Congreso de la República.

López Pumarejo, aplicó en economía la teoría intervencionista del New Deal, promovida por Franklin Delano Roosevelt en Estados Unidos y por John Maynard Keynes desde la academia; estableciendo con eso constitucional el intervencionismo de Estado; ahora éste intervendría en la economía del país, con la intención no sólo de racionalizarla, sino de dar al trabajador una protección, introduciendo un equilibrio entre las relaciones obrero-patronales; precisamente la reforma reconoció legalmente el derecho a la huelga y el gobierno promovió activamente la formación de sindicatos.

La reforma constitucional estableció la definición de la propiedad por su función social. Entre los efectos más notorios de esta nueva norma, se encuentra el derecho del Estado para realizar expropiaciones de terrenos, bajo el principio de la utilidad pública, especialmente en los extensos territorios ociosos de los terratenientes. A pesar de las intenciones de López por modificar la estructura de la propiedad colombiana cedió ante las presiones de los grupos terratenientes, de los cuales hacia parte.

En 1936 mediante el Decreto 1615 creó la “Tarjeta de Turismo” dándole permiso a los extranjeros para entrar al país por 72 horas y de paso puedan conocer los puertos colombianos.

Tarjeta de Turista de Jorge Amado.1937.
Tomado de: www.ciudadviva.gov.co/octubre07/magazine/1/
Tarjeta de Turista de John Wayne.1952.
Tomado de: www.liveauctioneers.com/item/9686549

El presidente López Pumarejo, recién llegado de un viaje a Paris crea el Decreto 583 del 25 de marzo de 1937 en donde: “..dispone que los planos y proyectos para la construcción de hoteles, balnearios y termas deben someterse a la aprobación del Ministerio; este controlara la propaganda relativa al turismo, reglamentara el servicio de guías o cicerones y señalara las penas que deben aplicarse a los contraventores…”.

Para aquel entonces, Colombia registraba 40.000 extranjeros que habían dejado por diferentes conceptos a las arcas nacionales la no despreciable cifra de $3.250.000 pesos.

Barrancabermeja, con sus pozos de La Cira e Infantas representaban los terceros en importancia en América Latina. Además, su situación geográfica en el valle del Magdalena Medio y centro del país, la hacían paso obligado para los hidroaviones que salían de Barranquilla hacia Bogotá como de los barcos de vapor que procedían con mercancías y pasajeros desde Cartagena o Barranquilla hasta el puerto de Honda, de donde proseguirán su viaje por tierra hasta Bogotá.

Hay que resaltar que la Tropical Oil Company era dueña de una flota de buques para transporte de crudo y derivados del petróleo, que zarpaban del puerto petrolero para Estados Unidos. De igual manera, los ingenieros, los técnicos, el dinero de la nómina y el correo para la Troco solían llegar  en hidroaviones de la Compañía Colombo- Alemana de Transportes Aéreos (SCADTA).

Por tales razones era frecuente ver en Barrancabermeja, gran afluencia de extranjeros y nacionales.

Para 1939, con 438 extranjeros residentes se designa a la ciudad para erigir un hotel nacional.

El lugar de construcción original era el lote de donde se encuentra actualmente la Casa de Mercado Central, pero mediante un estudio urbanístico se precisó que era mejor que el hotel se construyera cerca a la orilla del río Magdalena, para  la comodidad de los visitantes y fácil acceso.

Archivo General de la Nación. Sección República. Fondo Ministerio de Obras Públicas. Edificios Nacionales. Correspondencia. 1941. p.158.

Sin embargo,  los lotes cerca al río pertenecían a varias personas y los señores Pascacio Restrepo y Moisés Besalel se negaron a vender. De tal suerte, que se generaría una batalla jurídica, que duraría de 1939 a 1941, por la posesión de los mismos.

Al final el Gobierno Nacional ganó la posesión del terreno y se dio una expropiación administrativa e indemnización a los antiguos dueños. Acto seguido el terreno que se tenía para el hotel y que se encontraba a 6 cuadras del rio, se permutaron con el Municipio para que se construyera la Plaza de Mercado Central.

La Nación emprende la construcción del hotel  con el Ministerio de Obras Públicas, quien decide hacerlo de un solo piso, aunque sus planos originales son de tres pisos. El ingeniero administrador de la obra fue Fernando Zarate, pero al enfermarse de una afección pulmonar fue reemplazado temporalmente por Arturo Goubert Gómez (ingeniero jefe de obras portuarias) que se encontraba realizando la canalización del rio Magdalena en el sector del muelle.

Luego de esta transición, quien sucedió definitivamente en el cargo de ingeniero administrador del hotel fue el señor Miguel Hartmann Perdomo. El  arquitecto que diseñó el hotel fue Ramón Venegas, un colombiano que trabajaba para el Ministerio de Obras Públicas.

El nombre que se le daría al hotel fue objeto de polémica, cuando se empezó la construcción en los planos originales aparecía como Hotel Nacional.

Para 1942 en el gobierno de Eduardo Santos Montejo quiso colocarle Hotel El Moderno, pero gracias al tesón de Gustavo Gómez Mejía se logró reconsiderar el nombre a Hotel Pipatón, por ser más afín a la historia local.

Al fin de cuentas, el Gobierno Nacional accedió a las pretensiones locales y nombre con el que se dio a conocer a la luz pública fue el  actual.

El hotel se terminó en 1944 bajo la dirección del arquitecto español Germán Tejero de la Torre, quien reviso los planos y le dio su toque personal al edificio.

El hotel es de estilo colonial, con patio interno y grandes arcos por doquier. Fue dotado con 2 piscinas, lujosos vitrales, baldosa española, jardines, bar, garajes y otros servicios.

El sábado 30 de septiembre de 1944, bajo el segundo mandato de Alfonso López Pumarejo, fue inaugurado oficialmente el Hotel Pipatón, al acto protocolario tuvo la asistencia de Alejandro Galvis Galvis Gobernador de Santander,  Alberto Jaramillo Sánchez Gobernador de Antioquia, sus esposas, secretarios de Gobierno, Agricultura y Educación del departamento, del director de la policía departamental, de los delegados de los ministerios de Economía y Petróleos y de otros miembros del gobierno, de la sociedad y del comercio santandereano.

Amenizaron el acto la Banda del Centro Juvenil de Barrancabermeja, dirigida por George Churchill, la Orquesta Aida de Bucaramanga, el Orfeón de Santander, el trío de los Hermanos Hernández y la renombrada Orquesta Porteña Ospino.

El banquete de gala de 150 cubiertos, fue ofrecido a nombre de la municipalidad de Barrancabermeja por José Domingo Reyes Presidente del Concejo, quien hizo un recuento de la municipalidad desde su nacimiento hasta la época actual.

El señor gobernador Galvis Galvis tomo la palabra y en elocuente improvisación, recordó cómo se formó el municipio hace 22 años y destaco el gran adelanto que ha tenido en los últimos años; hablo de las peripecias de aquel viaje cuando con el gobernador de entonces, señor García Hernández y con el diputado Manuel Serrano Blanco habían fundado el municipio.

El domingo en la noche y para finalizar los festejos se dio en los salones del Hotel Pipatón un gran baile de gala, al cual asistieron más de 200 parejas de la sociedad santandereana, antioqueña y de la colonia inglesa y americana. Es de observarse que en este baile y también en el banquete estuvieron representadas 7 empresas petroleras, así: Tropical, Shell, Condor, Richmond, Socony, Gulf y la Texas.

Para testimoniar al señor Gobernador Galvis Galvis y sus secretarios, lo mismo que al señor gobernador de Antioquia y a todos los visitantes de simpatía del pueblo de Barrancabermeja, después de los actos sociales desarrollados en el Hotel Pipatón, la clase media encabezada por un grupo distinguido de señoritas ofreció en los salones del Centro Juvenil un elegante cock-tail bailable, el cual estuvo muy concurrido y animado.

Por escritura pública No. 3658 de la Notaria Segunda de Bogotá, del  1 de mayo de 1954 la nación le cede el título de propiedad al Municipio de Barrancabermeja.

En 1957 se sentaron las bases de la arquitectura institucional y normativa del sector turístico con la creación de la Empresa Colombiana de Turismo como una sociedad anónima. La norma autorizó traspasar a la naciente compañía, a título de aporte, los hoteles que fueran de propiedad del gobierno. Además, se creó un impuesto del 5% sobre el alojamiento y los pasajes internacionales expedidos en Colombia y  se exoneró de impuesto de renta por diez años a los hoteles nuevos o que se remodelaran.

El 5 de julio de 1957 el Municipio de Barrancabermeja, representado por los entonces Alcalde, Personero y Contralor Municipales, en su orden señores Capitán Luis Galvis, Pablo Toro y Carlos Gómez Pradilla, debidamente autorizados por el Consejo de Gobierno Municipal, celebraron mediante el lleno de las formalidades legales pertinentes, el contrato de arrendamiento del Hotel Pipatón de propiedad del Municipio, con Juan Gil Amorós y Josefa Torné de Gil por el termino de 5 años a partir del 1 de agosto de 1957, con un canon de $3.000 pesos mensuales.

En 1961 el contrato de arrendamiento del hotel rescinde y a partir del 20 de agosto, fue cedida la administración del hotel por parte Empresa Colombiana de Turismo a las Empresas Publicas Municipales, según Acuerdo No. 5 del 23 de Junio de ese año emanado por el Concejo Municipal.

Mediante Decreto 2700 de 1968, el Gobierno Nacional, creó la Corporación Nacional de Turismo (CNT). En este nuevo marco jurídico, les fueron trasladados los bienes de la Empresa Colombiana de Turismo y se le dio un gran poder. La CNT fungía como entidad de promoción, pero también como organismo de planificación turística, incluso, podía solicitar la expropiación de zonas que considerara fundamentales para el desarrollo del turismo. Se le sumaron funciones de superintendencia, pues vigilaba y controlaba a los prestadores de servicios, aprobaba precios y regulaba su funcionamiento. Hasta tuvo atribuciones de banco, ya que podía conceder créditos para la construcción de establecimientos turísticos.

Siendo 1969 se crea en virtud del Acuerdo Municipal No. 018 la Empresa Municipal de Servicios Varios (EMSV) que tenía como objeto: el suministro y administración de los servicios de recolección de basuras, Mercados Públicos, Plaza de Ferias, el Matadero, el Hotel Pipatón, el Estadio Municipal de Futbol, así como los Acueductos y Alcantarillados.

A finales de los 70`s, ante la decadencia del rio Magdalena como vía principal de comunicaciones y por fallas administrativas a causa de los señores concejales municipales que lo convirtieron en su caja menor el Hotel empieza su decadencia.

En 1981 fue nombrada como Liquidadora y Administradora del hotel Miryam Reyes de Reyes.

El hotel cierra sus puertas, debido a la quiebra ocasionada por los malos manejos y saqueos de los políticos de turno.

Con el paso de los años, lo poco que quedo del edificio fue devastado por los vándalos.

En 1985, los campesinos, que huían del recrudecimiento de la violencia en el Magdalena Medio, ocuparon el inmueble.

Hotel Pipatón. 1985.
Cortesía: Óscar Castilla.

Concurriendo agosto de 1989, se crea la Junta Preliminar para la constitución de la sociedad Hotel Pipatón S.A. cuyo objeto era conformar una sociedad por acciones, en donde fue la Alcaldía Municipal aportaba en especie el inmueble, sus edificaciones y anexidades. Por su parte, los socios propician la inversión  y ganan acciones.

Para diciembre de 1989, se firma un convenio con la Corporación Nacional de Turismo, para recuperar el inmueble por valor de $10.000.000.

Mediante Escritura Pública No. 18 del 5 de enero de 1990, se crea la sociedad Hotel Pipatón S.A. entre la Alcaldía Municipal cuyo representante era el Alcalde Rafael Fernández y Carlos Alberto León Bueno, Víctor Manuel Corzo Ortiz, Gilberto Arias Pérez, y María Isabel Patricia Avellaneda Ramos por parte del sector privado. Se emitieron 134.099 acciones a un valor de $1.000 pesos cada una.

Hacia 1997, en la alcaldía de Mario Evan Neme, el municipio le vende al señor León Bueno, quien se queda con la propiedad en un 100%

Siendo el año 2000 Carlos Alberto León Bueno vende el Hotel a Hildebrando Arévalo Huertas.

En el año 2010, Horacio Serpa Uribe en calidad de Gobernador de Santander expidió una  resolución que convierte al Hotel Pipatón, en Bien de Interés Cultural Departamental. Esta determinación se logró gracias a la gestión Óscar Castilla (Arquiteco y gerente del hotel), Jesús González (Historiador y Administrador Financiero) y Arnulfo Basto (Abogado y Vigía del patrimonio), quienes presentaron la iniciativa a consideración del Consejo Departamental de Cultura.

Al hotel se le realizó un arduo trabajo para restaurarlo y conservarlo. De tal manera, que podemos decir con satisfacción que está certificado y según Cotelco y el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, por intermedio de auditoría realizada por Icontec Internacional, le otorgó Certificado de Calidad Turística en calidad de Cuatro Estrellas, convirtiéndolo así en el único hotel con esta categoría certificada en la ciudad.

Su Salón Real ha sido testigo de innumerables matrimonios, grados, conferencias y festividades. Adicionalmente, desde allí se han hecho todo tipo de lanzamientos, desde candidaturas políticas a productos comerciales. Asimismo, sus 53 habitaciones fueron totalmente remodeladas y dotadas acorde a su categoría.

Vista aérea del Hotel Pipatón. 2010.
Cortesía: Óscar Castilla.

Siendo 2016, la industria del petróleo afrontó una crisis por la caída de los precios del crudo y la costosa inversión realizada en la Refinería de Cartagena (Reficar), Ecopetrol anunció la suspensión del Plan de Modernización de la Refinería de Barrancabermeja (PMRB), desatando un efecto dominó en la ciudad.

En 2018, Pedro Luis Carreño Gil (Propietario) expresó: “la decisión está tomada, el cierre es el 30 de agosto y la causa principal es económica, porque nosotros siempre mantuvimos e hicimos todo el esfuerzo posible; utilizamos todas las herramientas para mantenernos a flote pero eso fue imposible. Las falsas expectativas del Gobierno Nacional, de Ecopetrol, del departamento y del Municipio donde se hablaban de 15.000 habitaciones que se iban a necesitar por la ampliación de la refinería, nunca llegaron a concretarse”.

El cierre de este Bien de Interés Cultural es una gran perdida para la cultura e historia de del distrito y departamento. Los barranqueños quedamos a la expectativa de una solución que permita rescatar el hotel de la quiebra y el abandono.

FUENTES

ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. Sección República. Fondo Ministerio de Obras Públicas. Edificios Nacionales. Correspondencia. 1941.

EL FRENTE. Miercoles 8 de agosto de 2018.

GONZÁLEZ TORRES, JESÚS ANTONIO. Patrimonio Material de Barrancabermeja. Bucaramanga. SIC Editores. 2013.

RODRÍGUEZ PLATA, HORACIO. La inmigración alemana al Estado Soberano de Santander en el siglo XIX. Bogotá. Editorial Kelly. 1968.

VANGUARDIA LIBERAL. Jueves 5 de octubre de 1944.


Opinión:

Jesús González

Historiador (UIS)
Administrador Financiero (UDI)
Miembro de la Asociación Colombiana de Historiadores (ASOCOLHISTORIA)
Miembro de Texas State Historical Association (TSHA)